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Formado por mās de 350 islas, el
arcipičlago de San Blas es uno de los lugares mās vėrgenes del
Caribe. Su inmensa barrera coralina hace de este lugar un
verdadero paraiso, para quien le apasionan la vela y el mar,
guardando en su interior cientos de atolones de bellezza
indescriptible. |
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Cōmo describir su luz... su clima... sus corales... que forecen,
tambičn a quien no es un esperto nadador, la posibilidad de encuentros
inolvidables con las mās bellas especies de flora y fauna marina:
tortugas, mantas, delfines y peces de miles de formas y colores. |
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El viento prācticamente constante del Norte y
las aguas protegidas entre la costa y la barrera de coral hacen
que la navegaciōn sea un placentero relax, en un escenario de
islas que desaparecen a popa para dejar lugar a otras que aparecen
a proa, ofreciendo la posibilidad de paradas para desembarcar en
estas islas desiertas o sumergirse en el folclore local de otras
habitadas por los Kuna, cuya cultura se ha mantenido prācticmente
intacta a travčs del tiempo. |
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Los Kunas, indėgenas de estas islas,
gozan de una autonomėa que les ha permitido proteger de la pesca
industrial y de las inversiones de grandes grupos hoteleros su
patrimonio natural permitiendo la pesca artesanal y deportiva,
aceptando hospitalariamente el turismo a vela que, como se sabe, no es
de impacto sobre el ambiente.
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Dos de sus aeropuertos accesibles desde Panama
City con vuelos diarios, se encuentran al extremo Este y Oeste,
permitiendo en una semana, la māxima libertad para visitar los
lugares mās interesantes con navegaciones de pocas horas.
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